El Abierto de Australia 2026 duró apenas un partido para Solana Sierra. La marplatense, única representante argentina en el cuadro femenino, se despidió en su debut absoluto en Melbourne tras caer frente a la japonesa Moyuka Uchijima por 6-3 y 6-1, en un encuentro que la encontró incómoda desde el inicio y sin margen para revertir la historia.

Sierra llegaba con rodaje. Había disputado la United Cup y el WTA de Hobart, donde alcanzó los octavos de final. Con dos victorias en la temporada y un ranking que la ubica como la mejor tenista argentina del momento (63° del mundo), la ilusión estaba puesta en dar un primer paso firme en su estreno en un torneo grande. El sorteo, además, parecía ofrecer una oportunidad posible. Pero la pista contó otra historia.

Uchijima impuso condiciones desde el arranque. Un quiebre temprano y la confirmación posterior marcaron el tono del primer set. Sierra sufrió especialmente con su servicio, mientras la japonesa se mostró sólida al resto, con pocos errores y buena lectura de los intercambios desde el fondo. El 6-3 reflejó una diferencia clara, más allá de algunos pasajes parejos.

El segundo parcial comenzó con una señal positiva para la argentina, que logró quebrar y ponerse 1-0. Sin embargo, ese impulso duró poco. Desde allí, la japonesa tomó el control total del partido, encadenó juegos consecutivos, volvió a quebrar en varias oportunidades y cerró el encuentro con autoridad, incluso ganando en blanco el último game para sellar el 6-1 definitivo.

Los errores no forzados fueron una constante en el juego de Sierra, que nunca logró encontrar regularidad ni incomodar de manera sostenida a su rival. Uchijima, en cambio, cumplió con su plan, sostuvo la intensidad y administró el partido sin sobresaltos.

Para la marplatense de 21 años, el resultado dejó sensaciones amargas. Era su primera aparición en el cuadro principal del Abierto de Australia y la expectativa estaba puesta en prolongar la experiencia. No ocurrió, pero el contexto no se pierde de vista. Sierra atraviesa el mejor momento de su carrera, se consolidó como la número uno del país y sigue sumando kilómetros en el circuito grande.

Melbourne le ofreció a Sierra una dura bienvenida. Fue debut y despedida en el mismo acto. La cuenta pendiente, ahora, queda abierta para los próximos Grand Slams, con la misma ilusión, pero con una experiencia más en la mochila.